No hay mejor plan para una tarde de invierno
que una buena tableta de chocolate
para comerte cada onza por pena contada y lagrima derramada.
No hay mejor plan para una tarde de invierno
que llorar tus tristezas bajo las mantas
a la luz del fuego de la chimenea.
No hay mejor plan para una tarde de invierno
que pensar lo que tuviste, lo que hoy no tienes
y lo que no tendrás.
No hay mejor plan para una tarde de invierno
que arrepentirte de haber comido esa tableta
y llorar por cada gramo acumulado.
No hay mejor plan para una tarde de invierno
que saber que tus labios no rozaran los míos
y que el fuego no será testigo.

No hay comentarios:
Publicar un comentario