miércoles, 30 de marzo de 2011

Nunca estaré más cerca de tu sombra que cuando esté esos días allí.
Necesito verte de cerca, saber que lo que veo, he sentido y siento es de verdad.
No me perdonaré irme de allí, sin haber olido antes el olor de tu piel y volver al lejano camino que nos separa.
¡Vaya tontería! Dirán aquellos que les queda lejos esta sensación. Se que es difícil lo que mi corazón pretende, pero todos los días me dicen que lo último que se pierde es la esperanza.
Mi sueño se va hacer realidad, dos años después de mucho insistir, el manzano dio sus manzanas. Ni me escapé, ni fue mi regalo de cumpleaños. El destino decidió que fuese ahora cuando debía comenzar camino dirección sureste.
Es increíble que tu sueño se haga realidad, pero se te queda clavado algo dentro cuando sientes que podrás tocar el cielo con tus dedos si porfin tus sentimientos se confirman ante ti. Más de medió caminó recorreré, y esos casi mil kilómetros, se convertirán en unos escasos doscientos y pico.
¡Pero es que necesito de tu necesidad!
Nadie me dijo que hoy estaría aquí sentado echandote de menos y extrañando tu ausencia física. Nadie me dijo que hoy serías el mayor motivo por el cual necesito que los sueños se hagan realidad, y que Alá, Dios, Yaveh o quien sea conceda mi sueño en particular.
Ya has puesto tus cartas sobre las mesas y tu jugada ha ganado a la mia, pero yo insisto en que me des una oportunidad y te pueda demostrar que se jugar, y que así ganaremos los dos, nadie perderá.

Hoy quedan veintidos días, y no se que me deparará el futuro. No quiero pensar nada, no quiero tenerlo organizado, él sabrá lo que tiene que pasar, a quien debo ver y a quien no. Pero yo pongo mi empeño y mis ganas para poder ser feliz.

No hay comentarios:

Publicar un comentario